Querido espectador:
Quien conozca o haya leído alguna de mis obras de teatro, habrá encontrado siempre en ellas un componente, denominador común, que me gusta tratar. Es una necesidad. Estoy hablando del amor entre seres humanos, y casi siempre profundizando en ello, más desde la óptica femenina que desde la masculina. No en balde soy un admirador de la capacidad para "amar" con que nace la mujer.
La mujer ama intensamente por propia naturaleza, casi inconsciente. Ama a su padre de forma especial, ama a su hombre con pasión, ama a su hijo con absoluta entrega… La mujer, genéricamente, es siempre Amor.
Así subieron a la escena el amor de Marta por Juan en "Estrenamos Libertad", la pasión tardía de Beatriz por Rústico en "Cosas de la Edad", la ternura de Amalia por Eleuterio en "La Verdadera Fortuna" la generosidad de Cándida con Nicolás en "Maldita Madurez" o la locura de Mauro por Luis en "Mi Pequeño Niño Herido". (Mauro es, en realidad, un error de la Naturaleza…Una auténtica mujer a pesar de haber nacido varón).
En "SI NO LO DIGO REVIENTO" no aparece por ninguna parte el amor específicamente femenino. Toda una contradicción. Aunque si analizamos la profundidad del texto que he puesto en boca del único personaje en escena, descubriremos, descubrirás querido espectador, el inmenso amor que siento por mi tierra, por esta bendita tierra donde nací y sus gentes. Nací en España y amo a España, a sus hombres y a sus mujeres.
Juan Santamaría.